Auditorio museo del prado

Museo del prado

Esta sala de modestas dimensiones requirió la realización de complejas obras estructurales para eliminar la hilera central de columnas situada bajo la sala Velázquez del Museo del Prado. El objeto de la remodelación era habilitar un pequeño auditorio para conferencias y reuniones del museo.

Las cargas de estos pilares debían ser transferidas a un sistema de vigas transversales sustitutivas, de tal manera que los desplazamientos ideales, que aparecerían en el momento de cortar los pilares, fueran absorbidos por este sistema de vigas transversales para que el forjado superior no sufriera ningún desplazamiento. Por lo tanto, la carga del sistema debía continuar hasta que el sonido sordo que se producía al golpear las partes metálicas de los pilares, se transformara en uno vibrante, ya que esto indicaría sin duda que los pilares estaban totalmente descargados y podían ser cortados.

El prado español

En la década de 1870 (probablemente en 1875-1877), el fotógrafo francés Jean Laurent captó una vista de la Sala de la Reina Isabel del Museo del Prado de Madrid. Ocupando el ábside del centro del edificio que el arquitecto Juan de Villanueva había proyectado un siglo antes como auditorio, la Sala de la Reina Isabel contenía lo más destacado de la colección del museo. Al igual que en la Tribuna de la galería de los Uffizi o en el Salón Carré del Louvre, los cuadros se disponían para facilitar la comparación estética. El espacio se reformó en 1893 y se volvió a dedicar en 1899 como Sala Velázquez.

Esta reconstrucción revive la estructura que aún existe pero que ha sido profundamente transformada. En la fotografía de Laurent sólo se ve una parte de la sala. La vista completa se dedujo analizando la posición de la cámara del fotógrafo, las medidas contenidas en los planos de renovación de 1887 y las guías del siglo XIX de España, Francia y Gran Bretaña. Los marcos, números y atribuciones que reflejan los estándares de finales de la década de 1870 siguen las fotografías de Laurent de los cuadros individuales.

Visita virtual del museo del prado

DescripciónInformaciónEl Museo del Prado, que conmemoró su 200 aniversario en 2019, es la joya de la corona de uno de los itinerarios turísticos más populares de la ciudad: el Paseo del Arte, donde también se encuentran los museos Thyssen-Bornemisza y Reina Sofía. Las paredes del Prado están repletas de obras maestras de las escuelas española, italiana y flamenca, entre las que destacan Las Meninas de Velázquez y El Tres de Mayo de 1808 de Goya. Su colección consta de 8.600 cuadros y más de 700 esculturas, por lo que le recomendamos que decida qué quiere ver antes de entrar en el museo. Si dispone de poco tiempo, la página web del Prado le propone tres itinerarios de 1, 2 y 3 horas de duración que recorren las obras maestras más importantes del museo.

El Museo del Prado alberga la colección de pintura española más completa del mundo. Comience su visita en el siglo XI, contemplando los murales mozárabes de la iglesia de San Baudelio de Berlanga, y de ahí pase a los lienzos pintados por Bartolomé Bermejo, Pedro Berruguete, Juan de Juanes o Luis de Morales para trazar una línea de tiempo desde la pintura gótica española-flamenca hasta el Renacimiento. En las salas dedicadas a El Greco se exponen algunas de sus obras más notables, como El caballero de la mano en el pecho o La Santísima Trinidad.

Ampliación del museo del prado

La colección comprende actualmente unos 8.200 dibujos, 7.600 pinturas, 4.800 grabados y 1.000 esculturas, además de otras muchas obras de arte y documentos históricos. En 2012, el museo exponía unas 1.300 obras en los edificios principales, mientras que unas 3.100 obras estaban en préstamo temporal a diversos museos e instituciones oficiales. El resto estaba almacenado[4].

El edificio que hoy alberga el Museo Nacional del Prado fue diseñado en 1785 por el arquitecto de la Ilustración en España Juan de Villanueva por orden de Carlos III para albergar el Gabinete de Historia Natural. Sin embargo, la función definitiva del edificio no se decidió hasta que el nieto del monarca, Fernando VII, animado por su esposa, la reina María Isabel de Braganza, decidió destinarlo a un nuevo Real Museo de Pinturas y Esculturas. El Real Museo, que pronto pasaría a llamarse Museo Nacional de Pintura y Escultura, y posteriormente Museo Nacional del Prado, abrió al público por primera vez en noviembre de 1819. Se creó con el doble objetivo de mostrar las obras de arte pertenecientes a la Corona española y de demostrar al resto de Europa que el arte español tenía el mismo mérito que cualquier otra escuela nacional. Además, este museo necesitó varias reformas durante los siglos XIX y XX, debido al aumento de la colección así como al incremento del público que quería ver toda la colección que albergaba el Museo[6].

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