Francisco de goya obras de arte

Théodore géricault

Francisco Goya fue un pintor y grabador español de gran talento, y se le considera uno de los últimos maestros de la pintura antigua, así como el primero de los modernos. Comenzó su aprendizaje de la pintura a los 14 años, y su talento fue rápidamente reconocido. Se presentó por primera vez a la Real Academia de Bellas Artes en 1763, y más tarde en 1766, y ambas fueron denegadas. Pero, en 1771, viajó a Roma y ganó el segundo puesto en un concurso de pintura y consiguió un empleo diseñando tapices en la Real Fábrica de Tapices. Realizó más de 42 patrones, que se utilizaron para cubrir las paredes de los palacios recién construidos en los alrededores de Madrid, lo que le proporcionó una audiencia real inmediata.
En 1780’2 entabló amistad con el príncipe heredero de España, pasando dos veranos con él y su familia, pintando retratos y ampliando su círculo de mecenas reales. En 1786 obtuvo un puesto asalariado como pintor de la corte, y en 1799 fue nombrado primer pintor de la corte, pintando para el rey y su familia, así como para la nobleza española.

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En 1795 Goya sucedió a Bayeu como director de pintura en la Academia de San Fernando y en 1799 fue nombrado pintor principal de la casa real, produciendo al año siguiente su famoso grupo de retratos, la Familia de Carlos IV (Prado). Las debilidades de la familia real se revelan con un realismo implacable, aunque evidentemente sin la intención satírica deliberada que a veces se ha reclamado para el cuadro. Los primeros retratos de Goya habían seguido el estilo de Mengs, pero estimulado por el estudio de la obra de Velázquez en la colección real, desarrolló un estilo mucho más natural, vivo y personal, mostrando un creciente dominio de la pose y la expresión, realzado por dramáticos contrastes de luz y sombra. De la misma fecha que el retrato de grupo real son la célebre pareja de cuadros La Maja vestida y La Maja desnuda (Prado), cuyo carácter erótico llevó a Goya a ser citado ante la Inquisición. La leyenda popular dice que representan a la duquesa de Alba, la bella viuda cuya relación con Goya provocó el escándalo en Madrid.

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Francisco José de Goya y Lucientes (/ˈɡɔɪə/; español:  [fɾanˈθisko xoˈse ðe ˈɣoʝa i luˈθjentes]; 30 de marzo de 1746 – 16 de abril de 1828) fue un pintor y grabador romántico español. Se le considera el artista español más importante de finales del siglo XVIII y principios del XIX[1]. Sus pinturas, dibujos y grabados reflejaron los cambios históricos contemporáneos e influyeron en importantes pintores de los siglos XIX y XX[2]. A menudo se hace referencia a Goya como el último de los maestros antiguos y el primero de los modernos[3].
Goya nació en el seno de una familia de clase media en 1746, en Fuendetodos, Aragón. Estudió pintura desde los 14 años con José Luzán y Martínez y se trasladó a Madrid para estudiar con Anton Raphael Mengs. Se casó con Josefa Bayeu en 1773. Su vida se caracterizó por una serie de embarazos y abortos, y sólo un hijo llegó a la edad adulta. Goya se convirtió en pintor de la corte de la Corona española en 1786, y esta primera parte de su carrera está marcada por los retratos de la aristocracia y la realeza españolas, y los cartones para tapices de estilo rococó diseñados para el palacio real.

Saturno devorando a su hijo

Francisco De Goya y Lucientes (30 de marzo de 1746, Fuendetodos, España – 16 de abril de 1828, Burdeos, Francia), artista consumadamente español cuyas múltiples pinturas, dibujos y grabados reflejaron las convulsiones históricas contemporáneas e influyeron en importantes pintores de los siglos XIX y XX.
Al igual que Velázquez, Goya fue un pintor de la corte española cuya mejor obra la realizó al margen de sus funciones oficiales. Es conocido por sus escenas de violencia, especialmente las provocadas por la invasión francesa de España. La serie de grabados Los desastres de la guerra (1810-14) recoge los horrores de la invasión napoleónica. Entre sus obras maestras en pintura se encuentran La maja desnuda y La maja vestida (c. 1800-05). También pintó encantadores retratos, como el de la señora Sabasa García.
Por la atrevida técnica de sus pinturas, la inquietante sátira de sus grabados y su creencia de que la visión del artista es más importante que la tradición, a menudo se llama a Goya «el primero de los modernos». Su retrato intransigente de su época marca el inicio del realismo del siglo XIX.

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