Iglu con arbol mario merz

Mario merz

10 Quadriennale nazionale d»arte : 1 Aspectos del arte figurativo contemporáneo, Nuove ricerche d»immagine, 2 Situación del arte no figurativo, 3 Investigaciones estéticas de 1960 a 1970, 4 La nueva generación : Roma, Palazzo delle Esposizioni, 1972 – 1973 .- Roma : De Luca, 1972
De cero a infinito : Arte Povera 1962-1972 : Londres, Tate Modern, 2001 / Minneapolis, Walker Art Center, 2001 / Los Ángeles, The Museum of Contemporary Art, 2002 / Washington D.C., Hirshhorn Museum and Sculpture Garden, 2002

Marisa merz

LONDRES – Entre los pocos movimientos artísticos contemporáneos italianos que dejaron huella en la escena internacional en el siglo XX, el Arte Povera es probablemente el más interesante. El término (literalmente «arte pobre») fue acuñado por el crítico de arte y comisario Germano Celant en 1967 para definir la poética del movimiento, que se centraba en la exploración de una amplia gama de materiales comunes en lugar de emplear los tradicionales bronce y mármol. La madera, el papel, la lana, los trapos, las ramitas, la tierra y la arena son sólo algunos de los materiales no convencionales utilizados por los artistas del Arte Povera. Cuando el «milagro económico» italiano de la década de 1950 se desvanecía y los disturbios del año 1968 estaban en el aire, el movimiento reunió a un denso grupo de artistas que querían desafiar el sistema comercial poniendo énfasis en el proceso de hacer arte.
No es de extrañar que la mayoría de esos artistas fueran incluidos en la histórica exposición When Attitudes Become Form, comisariada por Harald Szeemann en la Kunsthalle Bern (Suiza), en 1969. El objetivo de esa exposición se ajustaba perfectamente a la intención del Arte Povera. Szeemann quería elevar el proceso artístico por encima de su producto final, convirtiendo el espacio del museo en una especie de estudio de artista.  Entre el increíble grupo de artistas que participaban en la exposición -entre ellos Joseph Kosuth, Sol LeWitt, Robert Morris y Bruce Nauman- estaba el afiliado al Arte Povera Mario Merz.

Comentarios

No es Armilla, la ciudad construida enteramente con tuberías de agua. No es Valdrada «con casas apiladas envueltas por verandas». No es Ottavia, la ciudad telaraña, ni Fillide con su gran variedad de puentes (de Ciudades Invisibles de Italo Calvino, 1972). Aquí tenemos una pequeña ciudad, un pueblo, un campamento deshabitado compuesto por más de 30 iglús realizados por Mario Merz (1925-2003) desde 1968 hasta el año de su muerte.
La forma es siempre la misma, pero cada estructura es diferente. La concentración y la repetición en decenas de variantes conforman un aglomerado urbano. Si Italo Calvino la hubiera visto (cronológicamente hablando, podría haber visto una muestra de esta exposición en 1985), podría haberla disfrutado mucho.
En aquella época, la impronta de un comisario en las exposiciones era a menudo predominante, y se planteaba la cuestión de cuál debía ser el papel real de un comisario. Las exposiciones monográficas solían aumentar la intensidad de esta pregunta. En palabras de Harald Szeemann, unánimemente reconocido como un brillante comisario de arte, «el comisario tiene que ser flexible. A veces es el sirviente, a veces el ayudante, a veces da ideas a los artistas sobre cómo presentar su obra; en las exposiciones colectivas es el coordinador, en las temáticas, el inventor». (de una entrevista de 1995, publicada por Hans Ulrich Obrist en A Brief History of Curating, 2008).

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Merz se sintió fascinado por la arquitectura: admiraba a los constructores de rascacielos de la ciudad de Nueva York; su padre era arquitecto; y su arte transmite, por tanto, una sensibilidad por la unidad del espacio y el ser humano que reside en él. Hizo que los grandes espacios se sintieran humanos, íntimos y naturales. Le intrigaba tanto lo poderoso (Wagner, D’annunzio) como lo pequeño (una semilla que generará un árbol o la forma de una hoja) y aplicaba ambos a su dibujo.

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