Las meninas equipo cronica

Las meninas (picasso)

Por un lado, el formato vertical es sustituido por el horizontal. Por otro, mientras que en la obra de Velázquez la figura en torno a la cual gira toda la composición es la infanta Margarita, en la obra de Picasso, la infanta sigue teniendo un papel esencial pero también lo tiene la figura del pintor que, mostrada en tamaño desproporcionado y con dos paletas en la mano, adquiere un papel principal, reforzando así la idea de que lo más importante en toda la creación artística es el propio artista. De este modo, avanzando hacia la derecha de la composición, la forma se simplifica y las figuras de la derecha contrastan con las más elaboradas de Velázquez y la primera «menina».
Otra variante importante es el tratamiento de la luz y el color. Esta variación incide directamente en la luminosidad del cuadro con la apertura de grandes ventanas a la derecha que, en la obra de Velázquez, permanecen cerradas. La falta de color contrasta con esta luminosidad. El blanco y el negro dominan la composición, ya sea a propósito, porque Picasso ya había utilizado este recurso, o porque la única referencia que tenía era una gran ampliación fotográfica en blanco y negro. El color aparecería en las interpretaciones posteriores.

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Casi al final del semestre aproveché la oportunidad para demostrar dos técnicas tradicionales a los alumnos de la clase de pintura.    La pintura al óleo es uno de los muchos materiales que los artistas han utilizado para pintar.    La pintura al temple, que utiliza yema de huevo como aglutinante en lugar de aceite de linaza, existe al menos desde la época de los antiguos griegos.    Para la materia colorante se utilizan pigmentos de origen terrestre y material orgánico, y la yema los aglutina y los adhiere a una superficie.    La otra técnica que estudiamos es la utilización de polvo de mármol para extender las pinturas al óleo y hacerlas más transparentes.
Los colores al temple se utilizaban mucho antes de mediados de la década de 1400, cuando el aceite de linaza empezó a suplir el uso del huevo como aglutinante.    La mayor parte de las obras del Renacimiento temprano que conocemos están realizadas en este medio, incluidas las grandes obras de Botticelli, el «Nacimiento de Venus» y la «Primavera» que ahora se encuentran en los Uffizzi.    El temple tiene la ventaja de que se lee muy bien en el extremo superior de la gama tonal y tiene un tiempo de secado rápido. Se trabaja casi como una representación a lápiz con un enfoque lineal y poca acumulación de superficie.    Se puede hacer transparente, opaco u opalescente con facilidad.

Retrato de la infanta margarita

Las Meninas es un cuadro de 1656, conservado en el Museo del Prado de Madrid, obra de Diego Velázquez, el principal artista del Siglo de Oro español. Su compleja y enigmática composición plantea cuestiones sobre la realidad y la ilusión, y crea una relación incierta entre el espectador y las figuras representadas. Debido a estas complejidades, Las Meninas ha sido una de las obras más analizadas de la pintura occidental.
Según F. J. Sánchez Cantón, el cuadro representa la cámara principal del Alcázar Real de Madrid durante el reinado del rey Felipe IV de España, y presenta varias figuras, la mayoría identificables de la corte española, captadas, según algunos comentaristas, en un momento concreto como si se tratara de una instantánea[b][2] Algunas miran fuera del lienzo hacia el espectador, mientras que otras interactúan entre sí. La infanta Margarita Teresa, de 5 años, está rodeada por su séquito de damas de honor, carabina, guardaespaldas, dos enanos y un perro. Justo detrás de ellos, Velázquez se retrata trabajando en un gran lienzo. Velázquez mira hacia fuera, más allá del espacio pictórico, hacia donde se situaría un espectador del cuadro[3] En el fondo hay un espejo que refleja la parte superior de los cuerpos del rey y la reina. Parecen estar situados fuera del espacio pictórico en una posición similar a la del espectador, aunque algunos estudiosos han especulado que su imagen es un reflejo del cuadro en el que Velázquez aparece trabajando.

La fábula de aracne, o el hilado…

A principios de los años sesenta, varios grupos de artistas españoles propusieron nuevas tendencias figurativas.     Desarrollaron un estilo en línea con el «realismo social» que les permitió denunciar situaciones políticas, así como, renovar las técnicas artísticas aplicadas a las imágenes.
A finales de 1964, tres pintores valencianos -Rafael Solbes (1940-1981), Manuel Valdés (1942) y Juan Antonio Toledo (1940-1995)- abandonaron ese grupo y formaron el Equipo Crónica. Tras la marcha de Toledo al año siguiente, el equipo se quedó con dos miembros y acabó con la muerte de Solbes en 1981.
El nombre del grupo, que puede traducirse como Equipo Crónica, refleja claramente el estilo que buscaban sus miembros. Su trabajo era un «esfuerzo de equipo», que evitaba los efectos de la subjetividad, como demuestra el hecho de que no firmaran sus cuadros individualmente. Por otro lado, el término «crónica» hace referencia al estilo periodístico que inspiraba los temas de sus cuadros, incluidos los de actualidad. Para cumplir estos objetivos, tomaron prestadas ideas de los cómics modernos o antiguos y de la imaginería popular de la historia del arte, con los que construyeron un lenguaje artístico utilizado como instrumento de crítica sarcástica pero sutil. Aquí, basándose en el mundialmente conocido cuadro Las Meninas de Velázquez, crean una versión Pop Art en la que el salón del Alcázar de Madrid se transforma en una sala de estar pequeño burguesa decorada con muebles corrientes. Como hizo Velázquez en su momento, los pintores se retratan como parte del grupo del cuadro.

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