Suplementos para las articulaciones

Suplementos articulares para humanos

Cuando se trata de suplementos para la salud, la glucosamina y la condroitina están entre los más populares. El coste de estos y otros suplementos no vitamínicos y remedios herbales se acerca a los 21.000 millones de dólares al año. Así que se podría pensar que deben ser muy eficaces. Sin embargo, eso no está tan claro.

Se promocionan no sólo como analgésicos para la artritis, sino también como tratamientos para prevenir las enfermedades articulares. Sin embargo, una serie de estudios anteriores han llegado a conclusiones contradictorias: algunos estudios pequeños encontraron que las personas se sentían mejor tomando glucosamina y/o condroitina, pero al menos otros tantos no encontraron ningún beneficio. Un análisis de 2010 de múltiples estudios (llamado meta-análisis) encontró que entre más de 3.800 personas con osteoartritis de rodilla o cadera, el tratamiento con glucosamina, condroitina o la combinación no fue mejor que el placebo. Los argumentos para que estos suplementos protejan la salud de las articulaciones o prevengan la artritis son igualmente débiles.

Un estudio de 2016 sobre la glucosamina y la condroitina inscribió a 164 pacientes con dolor de rodilla debido a la osteoartritis y dio a la mitad de ellos una combinación de glucosamina y condroitina; la otra mitad recibió una píldora de placebo idéntica. El estudio se interrumpió antes de tiempo por un motivo inusual: los que tomaban el suplemento manifestaron tener peores síntomas que los que tomaban un placebo. Esto plantea la posibilidad de que tomar glucosamina y condroitina pueda hacer que las articulaciones se sientan peor que no hacer nada.

Suplementos articulares para hombres

El cartílago, la membrana sinovial y el líquido sinovial trabajan juntos para amortiguar las articulaciones y evitar que los huesos se rocen. Con la edad y el exceso de peso, el cartílago se desgasta y el cuerpo depende más de la lubricación como barrera protectora de los huesos. El líquido sinovial es el lubricante que amortigua las articulaciones para que los huesos no se rocen.

Una lubricación adecuada de las articulaciones disminuye el dolor, reduce la destrucción de las mismas y hace que sea más cómodo moverse. Sin la lubricación de las articulaciones, los huesos se rozarían y provocarían dolor. No sólo es doloroso, sino que el roce de los huesos también puede destruir las articulaciones circundantes y dificultar el movimiento debido a la gran cantidad de fricción. La lubricación articular disminuye la fricción entre los cartílagos y permite un movimiento articular natural e indoloro.

Piense en una bisagra de puerta que está oxidada. Hay una cantidad extremadamente alta de fricción que dificulta la apertura de la puerta. Las altas cantidades de fricción suponen una tensión excesiva en la bisagra, haciendo que rechine contra sí misma. Cuando se engrasan las bisagras, se actúa como un lubricante y se disminuye la fricción. Con el lubricante, la puerta puede abrirse mucho más fácilmente. En este caso, la articulación es la bisagra oxidada y el líquido sinovial es el aceite. Sin líquido sinovial, el movimiento de la articulación es difícil y doloroso. Los huesos se rozan y la fricción destruye las articulaciones. Con una lubricación adecuada, el movimiento de las articulaciones se vuelve cómodo y mucho más fácil de hacer. La lubricación articular es esencial para proteger los huesos y mantener las articulaciones sanas.

Suplementos para el dolor articular

Los consumidores estadounidenses gastaron 753 millones de dólares en 2012 en suplementos de glucosamina y condroitina en un intento de aliviar el dolor y la rigidez de la artritis, según el Nutrition Business Journal. Pero el jurado científico sigue sin saber si esos productos funcionan. Y además, nuestras nuevas pruebas de 16 suplementos para las articulaciones muy vendidos descubrieron que algunos contenían menos condroitina de la que decían, y dos no se disolvían lo suficiente.

Todos los productos analizados contienen una combinación de sal de glucosamina (clorhidrato o sulfato) y sulfato de condroitina, ingredientes que se encuentran de forma natural en el cartílago que amortigua las articulaciones. Algunas investigaciones han sugerido que la combinación podría reducir el dolor en ciertas personas con osteoartritis, la enfermedad articular degenerativa que afecta a 27 millones de estadounidenses. Pero las pruebas están lejos de ser concluyentes.

En un gran ensayo multicéntrico publicado en 2006, los investigadores encontraron algunas pruebas de que la glucosamina y la condroitina aliviaban el dolor en pacientes con osteoartritis de rodilla de moderada a grave, el tipo más común. Pero estudios posteriores no han confirmado ese hallazgo. Y las directrices de tratamiento publicadas en mayo de 2013 por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos no recomiendan los suplementos de glucosamina y condroitina, citando la falta de eficacia.

Consumer reports los mejores suplementos para las articulaciones

Puede parecer una pregunta tonta, pero ¿cuánto sabemos realmente sobre nuestros propios huesos (colgar un esqueleto en Halloween no cuenta como experiencia, nos tememos)? Nuestros huesos son estructuras vivas que se renuevan constantemente para mantener nuestro cuerpo fuerte, proteger nuestros órganos y permitirnos movernos libremente.

Una sustancia llamada colágeno constituye la mayor parte de nuestros huesos, combinada con un mineral llamado fosfato. Este dúo crea una estructura robusta pero flexible que puede soportar fuerzas de hasta tres veces nuestro propio peso corporal.

Hay dos tipos de hueso en nuestro cuerpo: los huesos corticales, que crean el «tubo» exterior robusto y sólido, y los huesos trabeculares, que constituyen la estructura interior blanda y en forma de panal, que hace que los huesos sean duros pero ligeros.

Los cuerpos humanos adultos tienen 206 huesos: el más largo es el fémur (hueso del muslo) y el más pequeño el estribo (un hueso diminuto en el oído). Cuando somos bebés, tenemos 300 huesos, pero algunos de ellos se fusionan al crecer, como los huesos del cráneo.

Ejercicio: mantener el cuerpo en movimiento es fundamental para la formación de los huesos (¡ya sabíamos que por algo nos obligaban a hacer Educación Física en el colegio!) Esto se debe a que, cuando hacemos ejercicio, nuestros músculos tiran de los huesos y desencadenan un nuevo crecimiento.

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